Søren Kierkegaard y el Existencialismo
El existencialismo es una corriente filosófica que prioriza la libertad, la responsabilidad y la búsqueda de significado del individuo antes de la esencia universal.
Introducción El existencialismo es uno de los movimientos más extraordinarios, más influyentes y al mismo tiempo más difíciles de definir en la historia de la filosofía. No es una doctrina rígida, una escuela o un sistema; por el contrario, es una rebelión contra todos los pensamientos que intentan encerrar al ser humano en una esencia universal, en sistemas filosóficos y conceptos abstractos. En el centro del existencialismo se encuentra la afirmación de que "la existencia del ser humano", es decir, el individuo singular, concreto, que siente, que se preocupa, que elige y que muere, precede a todas las categorías filosóficas abstractas. Este movimiento nació a mediados del siglo XIX, con la solitaria rebelión de Søren Kierkegaard, un genio danés melancólico, contra el inmenso sistema filosófico de Hegel y la comodidad del cristianismo institucional; aproximadamente un siglo después, a mediados del siglo XX, se transformó en un movimiento intelectual y cultural masivo que dio voz al espíritu de una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial, bajo la mano de Jean-Paul Sartre. Esta narrativa examinará este gran viaje del existencialismo en un marco temporal que entrelaza los pensamientos de las figuras fundadoras con el espíritu de la época que vivieron. 1. Capítulo: El Genio Solitario – Søren Kierkegaard y el Nacimiento del Existencialismo (1813-1855) El existencialismo nació no en una biblioteca o en una cátedra universitaria, sino en las sombrías calles de Copenhague del siglo XIX, en el mundo interior de un hombre lleno de melancolía, ironía y una profunda fe. Søren Aabye Kierkegaard es una de las voces más originales y perturbadoras de la filosofía moderna. Todo su proyecto filosófico está construido sobre la defensa del "individuo existente" contra el inmenso y abstracto sistema filosófico de Hegel y sus seguidores en Dinamarca. 1.1. Una Rebelión a la Sombra de Hegel: Para entender el pensamiento de Kierkegaard, es necesario saber a qué se opone. Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) fue quizás el último gran sistematizador de la filosofía occidental. Hegel había construido un inmenso sistema filosófico que veía toda la realidad como el despliegue dialéctico del "Espíritu Absoluto" (Geist). En este sistema, el individuo era solo una parada en el gran y racional flujo de la historia. En Dinamarca, el hegelianismo se había convertido en una ideología oficial que, especialmente a través de teólogos como Hans Lassen Martensen, transformó el cristianismo en una doctrina racional y sistemática. Kierkegaard, en este punto, inició una lucha implacable contra Hegel y sus seguidores daneses. Su crítica se basaba en los siguientes puntos fundamentales: Contra el Hombre Abstracto, el Individuo Concreto: El sistema de Hegel habla en términos de conceptos abstractos como "Hombre" o "Espíritu". Sin embargo, según Kierkegaard, lo real no son estas categorías abstractas, sino el individuo singular que existe "aquí y ahora", con sus esperanzas, miedos, remordimientos y pasiones. En el gran sistema de Hegel, todo se explica, pero el individuo vivo y respirante es olvidado. Con la famosa ironía de Kierkegaard, el filósofo hegeliano es como un hombre que explica todo el mundo pero olvida su propia dirección. Contra la Necesidad, la Libertad y la Posibilidad: Para Hegel, la historia es un proceso necesario y racional; al mirar hacia el pasado, entendemos que todo tenía que ser así. Sin embargo, para Kierkegaard, la existencia humana se caracteriza no por la necesidad, sino por la posibilidad, la incertidumbre y el riesgo. El futuro es abierto y el individuo debe tomar una decisión en cada momento. Este momento de elección está cargado de angustia (angst), porque los resultados de la elección no se pueden conocer de antemano y el individuo lleva solo toda la responsabilidad de esta elección. 1.2. Etapas de la Existencia y la Elección Radical del "Sí/No": Kierkegaard definió tres "etapas de existencia" (stadier) fundamentales que dan forma a la vida humana. Estas representan diferentes estilos de vida y sistemas de valores. La transición entre estas etapas no es posible a través de un argumento racional, sino mediante un "salto" (spring) apasionado e irracional. La obra maestra de Kierkegaard publicada en 1843 Ya/Ya Da (Enten-Eller) trata especialmente de la elección radical entre las dos primeras etapas. Etapa Estética: Es una forma de existencia basada en vivir el momento, el placer, la novedad y la experiencia sensorial. El prototipo del individuo estético es el "Johannes Seductor" descrito en el primer volumen de O lo uno o lo otro . Este individuo persigue constantemente nuevos placeres, pero nunca encuentra una satisfacción duradera. La vida es una serie de experiencias desconectadas y momentáneas. El resultado final de esta etapa es la desesperación y un sentimiento de falta de sentido existencial (melancolía). Según Kierkegaard, el individuo estético aún no ha podido convertirse en un "yo" (selv); su alma es como una hoja arrastrada por estímulos externos. Etapa Moral: Es la etapa a la que el individuo pasa al darse cuenta de su desesperación y elegir a sí mismo. El prototipo de esta etapa es el Juez Wilhelm en el segundo volumen de O lo uno o lo otro . El individuo moral toma en serio las leyes morales universales, los deberes sociales y la responsabilidad. Se compromete con la institución del matrimonio, ve su trabajo como una profesión (kald) y enfrenta su pasado, apropiándose de él. Se entiende a sí mismo como un proceso continuo de formación, un conjunto de deberes. En esta etapa, el individuo se libera del desorden estético y comienza a convertirse en un "yo". Sin embargo, esto tampoco es una satisfacción completa; el individuo moral se da cuenta de que nunca podrá alcanzar plenamente el ideal por su propio esfuerzo, lo que lo lleva a una profunda culpa y conciencia del pecado. Etapa Religiosa: Según Kierkegaard, es la etapa más alta y auténtica de la existencia humana. Esta etapa se caracteriza por la suspensión teleológica de lo moral, es decir, por la absurdidad de la fe. El ejemplo más impactante de esta etapa se encuentra en su obra Temor y Temblor (1843), a través de la historia del profeta Abraham. Abraham, por orden de Dios, asume un acto que es completamente contrario a la ley moral universal (el deber paternal), que es sacrificar a su hijo Isaac. Este acto de Abraham no puede ser justificado racional o moralmente; él entra en una relación absoluta con Dios en completa soledad, ansiedad y temblor, "gracias a la absurdidad de la fe". Para Kierkegaard, este es el ejemplo más puro de lo que es la fe: la fe no es una aceptación racional, sino un salto en la forma más apasionada de la existencia, en medio de la incertidumbre objetiva. En esta etapa, el individuo está bajo una responsabilidad absoluta como "único individuo" (hin Enkelte) ante Dios, más allá de todas las leyes morales y sociales universales. 1.3. La Verdad de la Ansiedad, la Desesperanza y la Subjetividad: Las contribuciones de Kierkegaard a la psicología existencial son tan importantes como la teoría de las etapas. Ansiedad (Angest): En su obra El concepto de ansiedad publicada en 1844, distingue la ansiedad del miedo. El miedo tiene un objeto específico; tememos a una serpiente, a un enemigo. Sin embargo, el objeto de la ansiedad es incierto; es un "miedo a la nada" que se siente ante la vertiginosa posibilidad de la libertad. La ansiedad es esa profunda angustia que siente el ser humano al mirar al abismo infinito de su libertad al tomar una decisión. La ansiedad no es una maldición, sino, por el contrario, la mayor muestra de que el ser humano tiene alma, es libre y se diferencia del animal. Desesperación (Fortvivlelse): En su obra La enfermedad mortal publicada en 1849, examina la desesperación como una enfermedad fundamental del yo humano. Según él, el yo humano es una síntesis entre lo finito y lo infinito, lo temporal y lo eterno, la necesidad y la posibilidad. No poder establecer el equilibrio de esta síntesis lleva a la desesperación. Construir erróneamente el propio yo: quedar atrapado en su lado finito y terrenal (la desesperación de lo finito) o perderse en sueños fantásticos, en posibilidades abstractas (la desesperación de lo infinito). Sin embargo, la forma más profunda de desesperación es vivir sin ser consciente de que se tiene un yo, es decir, vivir sin saber que se está desesperado. La única solución a la desesperación es que el yo, llevando su desesperación hasta el final, se apoye en la fuerza que lo crea (Dios) para ganar un nuevo yo. La subjetividad es la verdad: Quizás la tesis más famosa de Kierkegaard se presenta en su obra Notas científicas no científicas a Fragmentos filosóficos publicada en 1846: "La subjetividad es la verdad." Esto no significa que la verdad sea arbitraria o relativa. Para Kierkegaard, la cuestión no es en qué se cree, sino cómo se cree. La forma en que se apropia de una verdad, con una interioridad apasionada, vinculando toda su vida a ella y estando dispuesto a sufrir por ella, la hace existencialmente verdadera. Por el contrario, alguien que repite la misma verdad como un conocimiento frío, distante y objetivo no tiene ninguna relación real con esa verdad. Según Kierkegaard, un pagano que ora con pasión está más dentro de la verdad que un cristiano que repite su oración de manera mecánica. Kierkegaard, 42 años, cuando se desmayó en las calles de Copenhague y dijo adiós a la vida, sus obras estaban en gran medida atrapadas en un pequeño mundo de habla danesa. Sus ideas fueron casi completamente olvidadas hasta principios del siglo XX. Sin embargo, este danés solitario y melancólico había dejado un tesoro de pensamiento que comprendía profundamente el alma del hombre moderno, y este tesoro estaba esperando ser descubierto después de la devastación de las dos guerras mundiales. 2. Capítulo: Puentes entre Medios – El Desarrollo del Pensamiento Existencialista a Fines del Siglo XIX y Principios del XX El camino que va de Kierkegaard a Sartre no es una línea directa. En este proceso, ha habido otros grandes pensadores y artistas que han contribuido al desarrollo de la sensibilidad existencialista. Los más importantes de ellos son Friedrich Nietzsche y Fyodor Dostoyevski. Además, el movimiento de fenomenología que surgió a principios del siglo XX proporcionará un método filosófico al existencialismo. 2.1. Friedrich Nietzsche (1844-1900): La Muerte de Dios y el Superhombre: Aunque Nietzsche no se llamara a sí mismo un existencialista (tal término aún no existía), es uno de los más importantes precursores del existencialismo, e incluso para muchos, la voz más poderosa. Al igual que Kierkegaard, declaró una guerra total contra el racionalismo abstracto de la filosofía occidental, especialmente contra la idea que ha persistido desde Platón de que el "mundo real" es un "mundo de apariencias" y que la verdad solo se puede alcanzar en un ámbito trascendente a través de la razón. Según Nietzsche, esta creencia en el "más allá" es un signo de una decadencia que desvaloriza la vida y la existencia. Las mayores contribuciones de Nietzsche al pensamiento existencialista son las siguientes: "Dios ha muerto": Şen Bilim (1882) en su obra, el loco que grita "¡Dios ha muerto! ¡Dios ha permanecido muerto! ¡Y nosotros somos los que lo hemos matado!" expresa de manera impactante la situación en la que se encuentra el hombre moderno. No es un grito de alegría, sino un momento de horror y diagnóstico. Todas las certezas morales y metafísicas que sostienen la civilización occidental (el Dios cristiano, el bien absoluto, la verdad objetiva) han colapsado. La humanidad se ha encontrado a sí misma en un vacío, al borde del abismo. A esta situación se le denomina "nihilismo". El nihilismo es la devaluación de los valores más altos. La voluntad de poder (Der Wille zur Macht): Según Nietzsche, el impulso fundamental de toda vida no es la autoconservación o el placer, sino la "voluntad